Los havelis, asi se las llaman a estas grandes casas con anchos muros estan hoy habitadas por lugarenios aunque arquitectonicamente abandonadas.
Al caminar por esta muy pequenia aldea los chicos hacen de guia y con ellos es posible entrar a estos pequenios palacios. El ingreso es por un arco de entrada que lleva a un patio, a la vista una sala de reuniones para los hombres donde hacian sus negocios comerciales. Otro arco conduce a una serie de patios interiores que son la parte privada de la casa. Arriba una serie de galerias con pequenias habitaciones individuales donde se encuentran separados hombres y mujeres.
Todavía se pueden ver, ya que pocas casas han sido restauradas, restos de las pinturas mas antiguas. Es que a principios de siglo se cambio la tecnica: de pintar aplicando pigmentos a la capa de yeso humedo, como creo se hace en los frescos a pintar directamente sobre el yeso. La primera es mas duradera pero con menos detalles la segunda da mayor detalle pero requiere mantenimiento.
Esta pequenia aldea es un mundo con mucho de lo particular de la india: algunos musulmanes en la calle, las mujeres indas con sus increibles vestidos de colores, camellos, la comida en la calle,...los dulces! ! ! deliciosos ! y el desierto.
Los chicos en la calle se apuestan a la salidad de los pocos hoteles para ofrecer los servicios de guia en todos los idiomas, no es que asistan a colegios biling"ues, lo aprenden escuhando y parando a cada uno, un poco para entablar conversacion un poco para insistir hasta el cansancio con la conveniencia de recorrer las calles con ellos por 50 rupias.
Durante todo el dia, y esto incluye la madrugada, se escucucha el llamado a orar de la mezquita y con mas espontaneidad los cantos indues a sus dioses en pequenios templos cuidados por los brahmas que relucen en sus colores y detalles.
En las calles los vivos colores de los vestidos y las casas rompen con la monotonia del arena del paisaje que se intuye como agobiante en verano.