Solo en una oportunidad acepte arrojar las monedas del I Ching, un poco por cortesía con quien me encontraba en ese momento; pero decididamente por lo que me encontré en la primera hoja del libro: el poema de Borges que encabeza este blog. El I ching o libro de las mutaciones es un libro oracular, enigmático, y supone un universo regido por el principio del cambio. No me quedó ni un recuerdo de aquellos oscuros párrafos que me leyeron del libro y que resultaron señalados como efecto de una extraña combinatoria de tres monedas arrojadas. Pero el título del capítulo leído se enlazo con algo: "El andariego" y he aquí el encabezamiento de estas notas escritas en viaje. Las entradas están ordenadas por país y en orden cronológico. En el cuerpo central están los escritos realizados a medida que se avanza en el camino. A izquierda fotos del lugar, curiosidades, sucesos del viaje y anécdotas. Las páginas están ordenados por país de algunos de los cuales solo hay registro fotográfico.
India (2008)
Sunali - Gorakpur - Nueva Delhi - Mandawa - Jodpur - Jaipur - Jaisamer - Ranakpur - Udaipur - Pushkar - Vanarasi - Simla - Agra
Sunali – Gorakpur – La frontera Nepal India
Atras de la barrera Nepal y su gente, adelante India.
Sunali, al igual que Bairwarha recibe a los visitantes solo con una palabra: Gorakpur. Es que esa ciudad es la mas cercana a la cual llega el ferrocarril indio y por lo tanto un punto de conexion con el resto del pais. Son cinco horas de viaje con otro paisaje, otras gentes con otras ropas, otras comidas.
Gorakpur es el encuentro con el tren, con la estacion repleta de gente que en todas direcciones va en busca de su anden. Por supuesto que sucede de todo en esas cinco horas antes de partir; se puede llegar a transpirar mucho aunque sea invierno en una estacion de tren indio. Pero el final no pudo haber sido mejor, en especial llegando a Delhi sin problemas y durmiendo muy bien.
Delhi la vieja
El comienzo esta en la vieja Delhi, la de los mercados y con especial interes en el pequenio barrio de las especies. Digo pequenio barrio porque el mapa indica que tiene un largo aproximado de 2km y un ancho de 500mt.
La frontera no es solo una barrera levantada, aqui se es realmente uno mas entre tantos y tantos; no hay risa, ni llamado, ni pregunta, a lo sumo la camara despierta la atencion mas por esquivarla que por atraerla.
Todo es calle, todo es vereda; todo es negocio, todo es aroma, todo es bullicio a un ritmo que despierta y exige a todos los sentidos y no solo al olfato, es un principio: una de las tantas muestras de lo que puede ser India y el intento de conocerla.
Hay que recorrerlo, caminarlo, olerlo, mirarlo, escucharlo, saborerlo, sentirlo y aunque parezca repetitivo en la escena de las bolsas, los negocios, las pesas, los carros, los porteadores; todo y nada al mismo tiempo se repiten aquí.
Los aromas son infinitos, penetrantes, exquisitos. Hacen llorar, estornudar, reir, saborear, imaginar. Son bolsas y bolsas que se confunden y distinguen a la vez en calles atestadas de gente donde apenas hay espacio para caminar y donde de alguna manera ya se empieza a sentir el gusto por la increible cocina india.
La frontera no es solo una barrera levantada, aqui se es realmente uno mas entre tantos y tantos; no hay risa, ni llamado, ni pregunta, a lo sumo la camara despierta la atencion mas por esquivarla que por atraerla.
Todo es calle, todo es vereda; todo es negocio, todo es aroma, todo es bullicio a un ritmo que despierta y exige a todos los sentidos y no solo al olfato, es un principio: una de las tantas muestras de lo que puede ser India y el intento de conocerla.
Sigue el camino a Rajastan al oeste el desierto, la casa de los Marajas, la tierra de los camellos, las havelis, los fuertes y...las vacas.
Mandawa
Los havelis, asi se las llaman a estas grandes casas con anchos muros estan hoy habitadas por lugarenios aunque arquitectonicamente abandonadas.
Al caminar por esta muy pequenia aldea los chicos hacen de guia y con ellos es posible entrar a estos pequenios palacios. El ingreso es por un arco de entrada que lleva a un patio, a la vista una sala de reuniones para los hombres donde hacian sus negocios comerciales. Otro arco conduce a una serie de patios interiores que son la parte privada de la casa. Arriba una serie de galerias con pequenias habitaciones individuales donde se encuentran separados hombres y mujeres.
Todavía se pueden ver, ya que pocas casas han sido restauradas, restos de las pinturas mas antiguas. Es que a principios de siglo se cambio la tecnica: de pintar aplicando pigmentos a la capa de yeso humedo, como creo se hace en los frescos a pintar directamente sobre el yeso. La primera es mas duradera pero con menos detalles la segunda da mayor detalle pero requiere mantenimiento.
Esta pequenia aldea es un mundo con mucho de lo particular de la india: algunos musulmanes en la calle, las mujeres indas con sus increibles vestidos de colores, camellos, la comida en la calle,...los dulces! ! ! deliciosos ! y el desierto.
Los chicos en la calle se apuestan a la salidad de los pocos hoteles para ofrecer los servicios de guia en todos los idiomas, no es que asistan a colegios biling"ues, lo aprenden escuhando y parando a cada uno, un poco para entablar conversacion un poco para insistir hasta el cansancio con la conveniencia de recorrer las calles con ellos por 50 rupias.
Durante todo el dia, y esto incluye la madrugada, se escucucha el llamado a orar de la mezquita y con mas espontaneidad los cantos indues a sus dioses en pequenios templos cuidados por los brahmas que relucen en sus colores y detalles.
En las calles los vivos colores de los vestidos y las casas rompen con la monotonia del arena del paisaje que se intuye como agobiante en verano.
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